septiembre 01, 2007

Carrió + López Murphy = Cero.

Hasta hace unos meses atrás, Elisa Carrió parecía estar siguiendo la metodología política de su correligionario Leandro N. Alem: intransigencia con El Régimen. Y tantas eran las similitudes que hasta casi no era previsible otro final para ella que alguno similar al elegido por el opositor al roquismo. Pero esas actitudes de romanticismo político mezclado con trágicas martirizaciones parecen carecer de ámbitos fértiles en este comienzo de siglo teñido de individualismo, exitismo y fragmentación postmoderna. ¿Dónde habrá quedado el declamado Nuevo Contrato Moral del ARI después de las negociaciones de su fundadora con Patricia Bullrich y con el Bull Dog que ladra y no muerde; después de sus galimatías e indefiniciones intencionales y bien estudiados respecto de los juicios a responsables por delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura formal argentina? No es una mala señal un cambio de ideología política, ni es despreciable que alguien derechice o izquierdice su perfil, pero hay que ver bien la honestidad de las razones que fundamentan esos virajes. Aparentemente, a Elisa Carrió no le sumaba votos su discurso de izquierda y, entonces, únicamente para ver si puede manotear algún que otro votito más, cambió de flanco la mira telescópica de su cañón aspirador de votos. Eso y nada más... La candidata con discurso más teóricamente sólido, es la misma candidata que demuestra una práctica política sumamente endeble, indefinida, vaporosa, ventajera. ¿Qué hay de "nueva política" en esto?

En política, y más aún en campaña política, no hay nulidades como en los procesos judiciales. En el campo de la política no hay ficciones y todos los actos son reales y suman o restan, sin dejar nunca las cosas como estaban antes de sucedidos. Es por esto que el fracaso de la negociación entre Carrió y López Murphy, lejos de significar una inexistencia, demuestra algo más sobre los dos candidatos. Hay que leer correctamente los datos y tratar de sacar conclusiones. Y no es tarea simple porque actos de este género siempre son de difícil lectura.

Elisa Carrió siempre destacó la "honestidad" de Ricardo López Murphy, de la misma manera que la imposibilidad de un acuerdo entre ellos. Pero a dos meses de las elecciones a las que son candidatos, trataron de juntarse, amontonarse, sin importar demasiado cómo, casi como una prueba para ver qué pasaba, para ver cómo lo tomaban sus posibles votantes. Y este pacto imposible se intentó antes de que ambos candidatos completaran sus fórmulas presidenciales con sus respectivos candidatos a "vice". ¿Improvisación? ¿Desesperación por lograr votos? ¿Prueba piloto con una masa de votantes como rata de laboratorio?

Si Macri hubiera apoyado a López Murphy, este candidato, ¿hubiera buscado una alianza con Elisa Carrió? Si Telerman hubiera sido reelecto en Buenos Aires, ¿Elisa Carrió hubiera intentado negociaciones de rejunte electoral con López Murphy?

Pareciera que quienes se presentan como los salvadores de la Moral y la República se están comportando como estudiantes que perdieron mucho tiempo y, en una noche, pretenden estudiar a los apurones y de la manera que sea lo que debieron haber estudiado en varias semanas de trabajo responsable.