Hace mucho ya que en los foros mediáticos de discusión, diálogo y debate político se presenta la dicotomía entre Izquierda y Derecha como una divisoria de aguas arcaica e inútil para el análisis político actual. Comparto la calificación de la disyuntiva, siempre que se considere a la Izquierda o a la Derecha como un cuerpo de ideas infalibles, como uno de dos manuales de teoría política, o como una de dos ideologías decimonónicas. Pero hay una gran divisoria de aguas que continúa vigente en en campo político: la de Conservadores y Reformistas. En un análisis abstracto, podría afirmarse que los Oficialismos siempre son conservadores, se trate de Bush, Lula, Fidel o Kirchner. En cambio, las Oposiciones presentan un escenario de más dificil conceptualización: una oposición honesta siempre debería ser reformista, porque de otra manera estaría ideológicamente enrolada con el oficialismo, pero también puede haber una pseudo-oposición que se presenta falsamente como reformista para acceder al Poder y hacer lo mismo, es decir, continuar con el plan político del oficialismo. Esto último es lo hizo la Alianza con respecto al Menemismo, y lo que haría Lavagna en el caso de que fuera electo Presidente. Estas pseudo-oposiciones siempre entrañan una pugna por el manejo de la denominada "caja" de la política y son únicamente disputas egoístas para ver quién maneja un país. Las ideas de bien común o de bienestar general están ausentes, ya que habría una continuación de los planes oficialistas, llevada a cabo por personas de otros grupos políticos, tomando aquí la idea de Grupo Político en términos puramente electorales, no en términos ideológicos. Cuando la oposición es realmente reformista, entra como categoría de análisis la conceptualización de Derecha o Izquierda. Los reformistas, que son quienes promenten honestamente un Cambio, pueden estar enrolados ideológicamente con la Derecha (como por ejemplo, Macri) o con la Izquierda (como por ejemplo, ¿?). Hoy en día la Argentina presenta todo clase de Opositores: los hay "pseudo", los hay "de derecha" (que son la mayoría, desde los personajes impresentables de PRO, los honestos pero equivocados como López Murphy, hasta los honestos y no equivocados como Elisa Carrió, que como es una representante de la Derecha honesta argentina, es tratada como de Izquierda por los representantes de la Derecha delincuente argentina), y también, aunque parezca increíble, los hay "de izquierda", aunque cuesta identificarlos porque son personajes que no tienen espacio en los medios masivos de comunicación. En un año electoral, el "ciudadano de a pie" debería tomarse el trabajo de analizar, no sólo las propuestas, sino también la conducta pública de los candidatos a lo largo de su vida, sin importar si se desempeñaron en los ámbitos de lo Público o de lo Privado porque, finalmente, hayan sido funcionarios o empresarios, los dos ámbitos son igualmente políticos. Este análisis, si se realiza, es lo que salvará a Argentina, lentamente, de las decepciones electorales y de la indiferencia por el manejo de la Res Pública que enseñaron con éxito la última dictadura militar y la crisis del año 2001. En este sentido, la última elección por la Jefatura de Gobierno porteña debería ser un dato desesperanzador, ya que el triunfo de Macri se debió a que la gente optó por "lo nuevo", con la ingenuidad de creer que cualquier cosa nueva es mejor, y "comprando" sin beneficio de inventario las mentiras, engaños y falsedades que contuvo la campaña de marketing electoral llevada a cabo por el macrismo. Pero también esta última elección local de la Ciudad de Buenos Aires puede tomarse como ejemplo histórico cercano para aprender a no creer plenamente en los cantos de sirena de los candidatos en campaña y, sobre todo, para aprender que la indiferencia por la Res Pública es lo que lleva al Poder a los peores representantes.
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