Macri se presentó como candidato a diputado y, tras ser electo, confesó que no acudía a la Cámara porque "le aburría" el trabajo parlamentario. Después se presentó como candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, ganó la elección con un discursito acotado a los baches, las lamparitas de las calles y qué hacer con la basura, e inmediatamente después de la materialización de su triunfo pasó de hablar de los temas "de la ciudad" a nacionalizar su victoria y a declamar que es posible ganarle al oficialismo en las elecciones por la Presidencia de la Nación. Ahora está pensando en competir en octubre, después de afirmar en su campaña municipal que descartaba esa posibilidad. Aparentemente, sus "equipos" están preparando un "operativo clamor" que cumplirá la misión de hacer parecer que "el pueblo" le pide ese "favor". ¿No decía Macri representar él a "la nueva política"? El eventual operativo clamor, ¿no es una utilización de "el pueblo" al mejor estilo del peronismo jurásico? Quienes lo eligieron diputado y Jefe de Gobierno, ¿segurán siendo tan imbéciles como para seguir creyendo en sus discursitos controvertidos inmediatamente por su actividad pública? Quien votó a Macri para que le brinde "orden y seguridad" ha alojado en su casa un agresivo perro guardián que no lo va a reconocer como dueño.
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