El no-ingeniero Juan Carlos Blumberg estuvo con Mariano Grondona el domingo pasado, y con Antonio Laje un día después. Según Grondona, la tarea que desempeña el no-ingeniero en el campo político no tiene nada que ver con el título que usurpó, y por lo tanto esa usurpación es un pecado que la sociedad debe perdonarle. El mensaje es clarísimo: un mentiroso bien puede intentar ser un líder popular, porque, evidentemente, para los lobbystas que tratan de mantener viva la muerta popularidad del no-ingeniero, la ética no cuenta, no importa, no vale. ¿Tan escasos de gente con liderazgo están los sectores representados por Grondona y Laje que tienen que tratar de revivir muertos?
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