El rechazo de Macri al debate por el ballotage porteño es la primera canchereada del más hipócrita de los candidatos a funciones públicas en Argentina. Una decisión muy coherente con su ideología liberal "a lo Menem" (que termina siendo la ideología de las mafias económicas) y que demuestra la falsedad de su enrolamiento con la por él mismo llamada Nueva Política. El votante de Macri, ¿es idiota? ¿es imbécil? ¿es ingenuo? ¿O se trata de gente que piensa que, porque es propietaria de una vivienda y un coche, pertenece a la misma clases social que Macri? La respuesta afirmativa a una o varias de las preguntas anteriores indudablemente describe al votante de Macri. Más allá de esto, sigue siendo alarmante la pobreza intelectual de Macri. En el programa A Dos Voces de hace un rato dio lástima: estaba indignado por la "campaña sucia" que se está desarrollando. ¿Qué esperaba Macri? Aparentemente, su posición de niñito caprichoso lo saca de las casillas cuando le aparecen dificultades en sus propósitos, debido a su costumbre de lograr con poco esfuerzo lo que se propone. Actitud que siempre tuvo el grupo económico al que pertenece, que nunca pudo explicar de dónde surgió su fortuna, ya que la explicación requeriría la admisión de la autoría de delitos y de negocios más que turbios con dineros públicos. Los mismos dineros que hoy en día Macri promete "administrar bien".
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