abril 10, 2007

Neuquén: semana santa trágica.

Neuquén, ¿no era un "modelo de gestión" para el gobernador Sobisch? ¿Qué quiso decir ése gobernador cuando presentó la idea, después del asesinato de Carlos Fuentealba, de que los argentinos debemos optar entre "la constitución, la ley... o la anarquía"? La dialéctica primitiva y maniqueísta entre "civilización o barbarie", ¿no era un paradigma de la época del presidente Sarmiento? ¿No atrasa 150 años Sobisch con su manera de pensar? ¿Por qué está tan callado el ingeniero Blumberg? La violencia desplegada por una fuerza armada que cumple órdenes de la máxima autoridad provincial neuquina y que con su accionar, excitado por una determinada ideología política, provocó una muerte vergonzosa, ¿no es inseguridad para Blumberg? ¿No está por demás de claro que la ideología que subyace tras los slogans "mano dura", "tolerancia cero", "mano justa"... termina provocando más inseguridad? Que ahora Sobisch investigue qué pasó, busque culpables, provoque cambios y enroques entre sus colaboradores... ¿no resulta patético e inaceptable? ¿No es eso lo mismo que desbaratar una banda de mafiosos y delegar en el capo de la banda la investigación de los delitos que cometieron sus matones? Mauricio Macri, hace un tiempo, pedía la intervención federal de Misiones por un escándalo de mucha menor gravedad que el actual neuquino. ¿Por qué no pide la intervención federal de Neuquén ahora? ¿Por qué se desprendió de Sobisch como si éste fuera un insecto venenoso? ¿Acaso no comparten la misma ideología? La derecha electoral argentina es oportunista, ventajera, egoísta, y carece de un mínimo nivel de coherencia que fundamente sus ideas. Sus contradicciones y verdaderas intenciones aparecen desnudas y explícitas ante cualquier conflicto de importancia.

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