En política, y más aún en campaña política, no hay nulidades como en los procesos judiciales. En el campo de la política no hay ficciones y todos los actos son reales y suman o restan, sin dejar nunca las cosas como estaban antes de sucedidos. Es por esto que el fracaso de la negociación entre Carrió y López Murphy, lejos de significar una inexistencia, demuestra algo más sobre los dos candidatos. Hay que leer correctamente los datos y tratar de sacar conclusiones. Y no es tarea simple porque actos de este género siempre son de difícil lectura.
Elisa Carrió siempre destacó la "honestidad" de Ricardo López Murphy, de la misma manera que la imposibilidad de un acuerdo entre ellos. Pero a dos meses de las elecciones a las que son candidatos, trataron de juntarse, amontonarse, sin importar demasiado cómo, casi como una prueba para ver qué pasaba, para ver cómo lo tomaban sus posibles votantes. Y este pacto imposible se intentó antes de que ambos candidatos completaran sus fórmulas presidenciales con sus respectivos candidatos a "vice". ¿Improvisación? ¿Desesperación por lograr votos? ¿Prueba piloto con una masa de votantes como rata de laboratorio?
Si Macri hubiera apoyado a López Murphy, este candidato, ¿hubiera buscado una alianza con Elisa Carrió? Si Telerman hubiera sido reelecto en Buenos Aires, ¿Elisa Carrió hubiera intentado negociaciones de rejunte electoral con López Murphy?
Pareciera que quienes se presentan como los salvadores de la Moral y la República se están comportando como estudiantes que perdieron mucho tiempo y, en una noche, pretenden estudiar a los apurones y de la manera que sea lo que debieron haber estudiado en varias semanas de trabajo responsable.




