Es verdad: los dinosaurios de la dictadura argentina de 1976-83 van a desaparecer. Pero mientras tanto hay que soportarlos. No me molesta la patotita de viejitos gagá que fueron funcionarios de esa época, pero sí me molesta que haya personas jóvenes que se crean las mentiras de los sectores que todavía defienden a esa banda de delincuentes: de genocidas, torturadores y ladrones.
A ver si puedo explicar mi punto de vista en pocas palabras: la dictadura de 1976 se impuso para hacer pasar el plan económico de Martínez de Hoz. Por las buenas no pasaba, entonces había que hacerlo pasar por las malas. Sólo con muertes, silenciamientos, opresión y, sobre todo, con un Estado que diera miedo, que diera terror, podía sustentarse un nuevo orden económico que iba a beneficiar a muy pocos y joder a millones.
La estupidez de la teoría de los dos demonios, la mentira de que hubo una guerra, son argumentos que esgrimen hoy quienes no quieren enfrentar la Justicia. En este sentido los militares argentinos son muy coherentes... hay que reconocerles esta característica, que está muy lejos de ser una virtud, porque esa coherencia se fundamenta en que siempre fueron una manga de cobardes que no se animan a enfrentar nada.
¿Los montoneros eran santos? Por supuesto que no. Pero yo confieso que no puedo saber qué eran porque los hicieron desaparecer. Algunos me dicen que eran terroristas, pero a quienes dicen eso los conozco: son fascistas de cuarta y no les creo nada. Además sé muy bien que, quienes hoy adscriben a la llamada Memoria Completa, no entienden nada de lo que pasó en Argentina o, mucho peor aún, son personas que buscan impunidad para delincuentes. Ya se trate de personas confundidas o de cobardes que no quieren enfrentar un juicio con todas las garantías que les otorga la república, hay algo que surge con claridad: a esas personas no vale la pena escucharlas.
A ver si puedo explicar mi punto de vista en pocas palabras: la dictadura de 1976 se impuso para hacer pasar el plan económico de Martínez de Hoz. Por las buenas no pasaba, entonces había que hacerlo pasar por las malas. Sólo con muertes, silenciamientos, opresión y, sobre todo, con un Estado que diera miedo, que diera terror, podía sustentarse un nuevo orden económico que iba a beneficiar a muy pocos y joder a millones.
La estupidez de la teoría de los dos demonios, la mentira de que hubo una guerra, son argumentos que esgrimen hoy quienes no quieren enfrentar la Justicia. En este sentido los militares argentinos son muy coherentes... hay que reconocerles esta característica, que está muy lejos de ser una virtud, porque esa coherencia se fundamenta en que siempre fueron una manga de cobardes que no se animan a enfrentar nada.
¿Los montoneros eran santos? Por supuesto que no. Pero yo confieso que no puedo saber qué eran porque los hicieron desaparecer. Algunos me dicen que eran terroristas, pero a quienes dicen eso los conozco: son fascistas de cuarta y no les creo nada. Además sé muy bien que, quienes hoy adscriben a la llamada Memoria Completa, no entienden nada de lo que pasó en Argentina o, mucho peor aún, son personas que buscan impunidad para delincuentes. Ya se trate de personas confundidas o de cobardes que no quieren enfrentar un juicio con todas las garantías que les otorga la república, hay algo que surge con claridad: a esas personas no vale la pena escucharlas.
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